No creemos en etiquetas, creemos en el sabor de una cocina que no divide, que no excluye y que no obliga a elegir. Una cocina que suma, que cuida, que se comparte.
Para nosotras, lo vegetal no es una alternativa: es el origen, el punto de partida para crear algo que conquiste tu paladar. Porque comer bien no debería ser complicado, ni aburrido, debería ser fácil y cotidiano. Pero, sobre todo, debería ser rico.
En Patipatú cocinamos como se ha hecho siempre: con amor, con intención y con respeto por cada ingrediente. Pero también con curiosidad, con ganas de probar, de mezclar, de sorprender.
Creemos en las recetas que tienen historia, en los platos que dicen algo, en la comida que se recuerda.
Queremos ser ese sitio que te lo pone fácil.
Ese plan que siempre apetece.
Porque al final, esto no va de comer vegetal, va de disfrutar. Y si hay duda, Patipatú.
Patri es quien está detrás de todo esto: de cada receta, de cada idea… y de ese “esto está buenísimo” que pasa sin darte cuenta.
Viene del arte, literal. Estudió Bellas Artes y, de alguna forma, eso sigue estando en todo: en cómo combina ingredientes, en cómo piensa cada plato y en cómo convierte algo cotidiano en algo especial.
Después llegó la pastelería: se formó en el gremio de confiteros de Asturias y, casi sin buscarlo, acabó en Londres. Allí pasó tres años trabajando en distintos obradores, aprendiendo, probando y entendiendo otra forma de vivir la comida: más abierta, más creativa, más sin etiquetas.
Y entre hornos, masas y nuevas ideas, empezó a tomar forma algo muy simple: traerse todo eso a casa, pero a su manera.
Así nace Patipatú.
En 2018 abrió una pequeña puertecita verde en Zaragoza con muchas ganas de hacer las cosas diferente y de demostrar que lo vegetal no tiene que ser una alternativa, sino una elección que apetece. Porque al final, todo esto no va de etiquetas. Va de que esté bueno de verdad.





No creemos en etiquetas, creemos en el sabor de una cocina que no divide, que no excluye y que no obliga a elegir. Una cocina que suma, que cuida, que se comparte.
Para nosotras, lo vegetal no es una alternativa: es el origen, el punto de partida para crear algo que conquiste tu paladar. Porque comer bien no debería ser complicado, ni aburrido, debería ser fácil y cotidiano. Pero, sobre todo, debería ser rico.
En Patipatú cocinamos como se ha hecho siempre: con amor, con intención y con respeto por cada ingrediente. Pero también con curiosidad, con ganas de probar, de mezclar, de sorprender.
Creemos en las recetas que tienen historia, en los platos que dicen algo, en la comida que se recuerda.
Queremos ser ese sitio que te lo pone fácil.
Ese plan que siempre apetece.
Porque al final, esto no va de comer vegetal, va de disfrutar. Y si hay duda, Patipatú.
Patri es quien está detrás de todo esto: de cada receta, de cada idea… y de ese “esto está buenísimo” que pasa sin darte cuenta.
Viene del arte, literal. Estudió Bellas Artes y, de alguna forma, eso sigue estando en todo: en cómo combina ingredientes, en cómo piensa cada plato y en cómo convierte algo cotidiano en algo especial.
Después llegó la pastelería: se formó en el gremio de confiteros de Asturias y, casi sin buscarlo, acabó en Londres. Allí pasó tres años trabajando en distintos obradores, aprendiendo, probando y entendiendo otra forma de vivir la comida: más abierta, más creativa, más sin etiquetas.
Y entre hornos, masas y nuevas ideas, empezó a tomar forma algo muy simple: traerse todo eso a casa, pero a su manera.
Así nace Patipatú.
En 2018 abrió una pequeña puertecita verde en Zaragoza con muchas ganas de hacer las cosas diferente y de demostrar que lo vegetal no tiene que ser una alternativa, sino una elección que apetece. Porque al final, todo esto no va de etiquetas. Va de que esté bueno de verdad.




